Unas flores muy fáciles de hacer y que quedan preciosas.
Pueden servirse como bocaditos individuales o bien como decoración en tartas u otros preparados.
Sea como fuere, su aparición siempre causa sorpresa en la mesa y su sabor es deliciosoooo....
Ingresientes y cantidades.
Las unidades reultantes dependen del tamaño, pero suelen salir unas 12.- 14.
- 1 lámina de hojaldre, yo la he utilizado fresca.
- 2 manzanas rojas.
- 2 cucharadas de mermelada de albaricoque
- 3 cucharadas de agua.
- 2 cucharadas de azúcar.
- Azúcar glas para decorar.
Elaboración:
Comenzamos partiendo las manzanas en forma de medias lunas finitas.
Las ponemos a cocer con el agua y el azúcar. Las tenemos cociendo 4´ para que queden manejables pero no tan blanditas que se nos rompan. (Terminan de cocinarse en el horno)
Una vez cocidas escurrimos el líquido que quede y lo reservamos.
Extendemos la masa de hojaldre y cortamos tiras de unos 2 centimetros de ancho.
Sobre estas tiras extendemos la mermelada y vamos colocando en cada una de ellas las laminitas de manzana con la parte curva hacia el exterior, en cada una nos pueden entrar 4 ó 5, dependiendo de la longitud del hojaldre.
Enrollamos con cuidado y vamos formando las flores.
Con un pincel les vamos dando brillo con el agua edulcorado que nos ha quedado de la cocción.
Las podemos colocar en moldecitos individuales o en papel de cocinar que impregnaremos con un poco de mantequilla para que no se queden pegadas.
Las metemos al horno que lo tendremos ya caliente y las cocinaremos unos 15´ a una temperatura de 180º.
Se dejan enfriar y si se quiere se espolvorean con azúcar glas.
En este caso yo las he servido como pastelitos y las he acompañado con un té más bien suave ya que el sabor de estas flores no es muy intenso ni empalagoso.
El elegido para esta ocasión ha sido un té verde "Mil Templos de China", que es un sutil té de rosas que también lleva unas bonitas flores en su composición y además de rico en aroma y sabor esteticamente es muy bonito. El ligero punto de acidez de la manzana queda muy bien contrarrestado con el dulzor floral del té.
El té lo hemos preparado a una temperatura del agua de 70º a 80º y lo hemos infusionado durante 2´. El resultado de este mestizaje: floralmente exquisito.
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